OMC, història del sistema comercial multilateral

La OMC (o World Trade Organization, WTO ) es la organización internacional que se ocupa de las normas comerciales mundiales que sustentan nuestro sistema económico multilateral y que son reacción directa de la Segunda Guerra Mundial y la voluntad de que esta no se repitiera . La OMC es la organización sucesora del GATT y de los siglos precedentes de diplomacia comercial. Su función principal es «garantizar que el comercio fluya de la manera más fluida, previsible y libre posible» 

Historia, de la ITO al WTO

El deseo por la paz y la seguridad, que nació después de la Segunda Guerra Mundial , condujeron la creación del sistema económico actual. La comunidad internacional se dio cuenta de la necesidad de impulsar una reforma de los mecanismos que regirían la economía internacional para establecer un nuevo orden mundial basado en la cooperación internacional permanente. Con estas premisas, en 1944 se negoció la creación de las instituciones de Bretton Woods: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional , con el fin de proporcionar crédito y conceder préstamos a largo plazo en unas condiciones financieras favorables.

La tercera institución que completaría el sistema de Bretton Woods debía ser la Organización de Comercio Internacional (o International Trade Organization, ITO), con la función de eliminar los obstáculos al comercio y supervisar la política comercial exterior de los diversos países. Pero la ITO no llegó a crearse nunca para que el Senado de Estados Unidos no ratificó el tratado donde aprobaba formalmente su creación (Carta de La Habana), ya que consideraba inaceptable que la nueva institución pudiera actuar sobre la política comercial de un país por encima de las autoridades nacionales. Así, sólo entró en funcionamiento un instrumento preparatorio, el GATT, que «era una especie de código de buena conducta en materia de comercio internacional sin poder coercitivo» (Feliu y Sudrià, Introducción a la historia económica mundial).

El Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), Firmado en 1947 por 23 países, tenía como propósito general la «reducción sustancial de los aranceles y otras barreras al comercio y la eliminación del trato discriminatorio en el comercio internacional». El GATT, supuestamente temporal, ocupó el lugar de la ITO y, a pesar de las limitaciones e insuficiencias institucionales, durante casi cinco décadas de actividad, consiguió una cierta liberalización comercial y rebajar los niveles arancelarios a través de negociaciones multilaterales (o rondas ). Ahora bien, no fue capaz de impedir la aparición de uniones aduaneras que introducían discriminaciones comerciales a terceros, la contingentación (medida proteccionista de control del comercio internacional según el cual sólo puede ser importada una cantidad dada de una mercancía durante un periodo fijado), dumping o cárteles estatales como la OPEP.

En 1995 el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT) fue absorbido por la Organización Mundial del Comercio (OMC), que lo amplió. La OMC se estableció como resultado de las negociaciones de la Ronda de Uruguay (1986-1994), sobre un sistema que ya existía, complementando esa transición en términos de organización con una transformación institucional. La OMC, con más competencias que el GATT, aunque era muy lejos de las previstas por la ITO, pero los miembros le atribuían mayor confianza, recursos y responsabilidad que a su predecesor. Su creación representó un paso importante hacia un sistema comercial internacional más global y dinámico.

Funcionamiento y estructura de la OMC

La OMC está integrada actualmente por 164 miembros, que representan el 98% del comercio mundial, y 25 países más están negociando la adhesión. Las decisiones se suelen tomar por consenso y los acuerdos se ratifican en todos los parlamentos de los países miembros. De este modo, la OMC fomenta un sistema basado en normas, donde las relaciones comerciales entre países se establecen en lo que se ha acordado conjuntamente y no según las relaciones de poder.

Bajo los acuerdos de la OMC, los países no pueden discriminar entre sus socios comerciales (con excepciones como las áreas de libre comercio). En este sentido, cada estado miembro debe cumplir con el principio de nación más favorecida (Most-Favoured-Nation, MFN) , por el que las ventajas comerciales que concede un miembro a otro deben ser concedidos a todos los miembros de la organización. Otro principio fundamental es el de trato nacional (National Treatment) que establece tratar igual a los productos importados que los locales, al menos después de entrar en el mercado.

Craig VanGrasstek, autor del libro The History and Future of the World Trade Organization (2013), expone que la OMC se puede dividir en dos mitades: una institución formada por funcionarios internacionales, y una organización a la que pertenecen los países miembros. Normalmente, la institución está subordinada a la organización, es decir, son sus miembros los que dirigen la institución, aunque algunas veces la institución adopta un papel más activo.

El órgano de decisión de máximo nivel de la organización es la Conferencia Ministerial , que se reúne cada dos años, pero para las actividades habituales está el Consejo General, formado por embajadores y jefes de delegación que se reúnen varias veces al año en Ginebra. El Consejo General también se puede reunir como órgano de resolución de conflictos ( Dispute Settlement Body ), y en última instancia puede recurrir a un órgano de apelación permanente ( Appellate Body ). Por debajo de éste hay numerosos consejos, comités, grupos de negociación y grupos de trabajo presididos de manera rotatoria por representantes de los miembros. Las divisiones de la Secretaría de la institución son paralelas a la estructura organizativa y están dirigidas por los directores generales adjuntos o por el Director General.

En ocasiones las relaciones entre las dos mitades de la OMC, la Secretaría y los miembros, son objeto de fricciones y enfrentamientos. Los directores generales intentan ampliar la autoridad de la institución y de su cargo, mientras que los miembros se suelen oponer.

Actualidad, repensando la OMC

La OMC ha proporcionado durante los 25 años desde su creación un marco global de normas comerciales y ayuda a los países para desarrollar su capacidad comercial, y ha sido un foro para la negociación de acuerdos comerciales y la resolución de conflictos entre sus miembros. Pero en los últimos años, la OMC se encuentra en una situación de estancamiento y pérdida de legitimidad que pone de relieve la crisis del multilateralismo y obliga a repensar el modelo multilateral y modernizar las normas de la organización para afrontar los nuevos retos mundiales .

El sistema de comercio internacional ha cambiado drásticamente en las últimas dos décadas, con nuevos actores y por tanto nuevas dinámicas, con más acuerdos bilaterales y la amenaza de políticas proteccionistas. Sin embargo, los gobiernos parecen tener grandes dificultades para llegar a acuerdos mundiales sobre el comercio. La OMC ha sido incapaz de obtener resultados significativos de sus negociaciones (estancamiento de la Ronda de Doha) durante mucho tiempo, hay muchas divisiones entre los miembros sobre la dirección en la que la organización debería avanzar y el sistema de solución de diferencias, con un Órgano de Apelación paralizado, ya no funciona.

En una intervenció al Civil Society Dialogue on the WTO, Ignacio Garcia Bercero, director en la Dirección General de Comercio de la Comisión Europea, cree que hay un riesgo importante de que la OMC sea condenada a ser irrelevante y explica que se necesitan serios cambios en sus funciones principales. Eminentemente, una mayor efectividad en las negociaciones comerciales y la implementación de los acuerdos, un fortalecimiento de la supervisión de las políticas comerciales y una reforma profunda del sistema de resolución de conflictos. En este sentido, hay que considerar la necesidad de mayor transparencia, mayor flexibilidad para incorporar acuerdos plurilaterales (que no necesariamente implican la participación de todos los miembros de la OMC),

Recientemente, además de los cambios en la presidencia de Estados Unidos, con una administración más comprometida con el multilateralismo, desde este febrero hay una nueva Directora General de la OMC, Okonjo-Iweala , una personalidad del mundo de las finanzas con experiencia en cargos públicos, mujer y de origen africano, más dinámica y dispuesta a afrontar los retos de la OMC. Esto abre una brizna de esperanza para el futuro de la organización, aunque será necesaria la implicación de todos los actores a la hora de debatir y negociar para reformar, revitalizar y relanzar la OMC, y así dar continuidad a los 73 años de historia del sistema comercial multilateral.

Author: bcnmag2020